Cuando los grandes Tip y Coll nos hicieron reir con esta sencilla ocurrencia nombraban al admirado Plácido una de las grandes figuras internacionales con su enorme talento reconocido en todo el mundo. Además un personaje cercano, sencillo, siempre educado y correcto, un verdadero lider. Le hubiera votado para presidente de mi Comunidad de Propietarios, de mi equipo de futbol. ¡Que digo!: hasta para Presidente del Gobierno.
Los personajes públicos como Plácido nos pertenecen. Al menos es así en esa componente pública. Son personas que han conseguido éxitos profesionales basados en su tesón, esfuerzo y capacidades los cuales sin duda les pertenecen en exclusiva. Pero una vez han pasado al "dominio" público tienen la capacidad de generar muchos recursos en dinero contante y sonante basados en esta popularidad: exclusivas, ventas de discos o libros, como prescriptores o "influencers", etc.. . que en muchos casos ya exceden lo que generan por su pura actividad profesional. No son menos nuestros que los semáforos o el sueldo del funcionario que, no siempre diligente, nos atiende en organismos públicos.
A raiz de las denuncias por acoso, ahora a Plácido le toca que le retiremos esa confianza, es justo y es necesario. A mi particularmente me produce frustración por tratarse de alguien admirado y me produce una profunda repulsa la situación creada. No tanto por la explotación de tantas mujeres sino por la explotación en si misma. No comparto parte de los planteamientos del feminismo en particular el "postureo" político interesado, pero una situación como esta, lamento decir, que justifica por si misma la existencia de un movimiento feminista. El que una persona que lo tiene todo pero que sin embargo lo ansía todo se aproveche de jóvenes que con gran esfuerzo intentan labrarse una carrera resulta profundamente aberrante.
Pero peor aún ha sido el silencio durante décadas. ¿Como es posible?. Se dice que era "un secreto a voces" y el propio Plácido comenta que "era otra época", que básicamente viene a decir que el "derecho de pernada" era práctica habitual en el mundo de la Opera y probablemente en el mundo de la música clásica. En los tiempos en que los medios de comunicación llegan a todos, en que las democracias, al menos Occidentales, han alcanzado los mayores niveles de libertad de expresión Vuelvo a decir ¿Como es posible?. ¿Que hay en nuestra moral (me temo que baja) y nuestros intereses económicos (me temo que muy altos) para ocultar y no denunciar ni siquiera a través de terceros los abusos de poder? o bien ¿Quien los ha conocido pero no ha tenido interés en hacerlos públicos porque no vendía en medios de comunicación?.
Si surge todo ahora a la luz es porque ha caido el telón de muchas explotaciones y sus otrora admirados ejecutores están empezando a penar sus pecados: Bill Cosby, Harvey Weinstein, Kevin Spacey, etc..., y no ha hecho más que empezar. Que siga la fiesta.. y la vergüenza.