CARTA ABIERTA AL PRESIDENT PUIGDEMONT
Estimado Sr. Puigdemont:
Aunque vivo en Madrid no he militado nunca en el
nacionalismo español. Conozco muy bien Cataluña donde voy cada año desde hace
más de 25. Estoy casado con una catalana que tiene una amplia familia en
Cataluña: “charnegos” licenciados con un alto nivel de educación. He tenido una
novia abertzale. Además muchos maravillosos amigos catalanes de diferentes
ideologias: Carlos, Enric, Anna, Alberto, Mariona, Josep, Agusti…. Desgraciadamente
por las ocupaciones de la vida adulta no con todos mantengo hoy relación
continuada pero están siempre todos en mi
recuerdo. También puedo comentarle que Lluis Llach ha sido y sigue siendo uno
de mis músicos predilectos – en una ocasión le fui a ver a un Teatro en Madrid
que llenó de madrileños entusiasmados como yo, no por su canción protesta, sino
más bien por la enorme calidad de su voz y música. Madrileños que como yo solo
iban a ver un concierto de un gran artista.
Toda esta introducción para decirle que un mestizo
mediterráneo como yo nacido en Melilla y formado en educación anglosajona,
nunca he sido dudoso de mi tolerancia y tampoco de mi desconocimiento de
Cataluña.
Por ello he apreciado siempre el espíritu tolerante que he
vivido en esa tierra. En una ocasión yendo en un autobús en Barcelona, escuche
a un señor ya entrado en años comentando con su mujer: “ Si tiene la razón, hay
que dársela” me pareció un buen “slogan” para caminar por la vida. Tampoco en 25 años he sufrido más de un par de
episodios de tipo lingüistico donde mi interlocutor sabiendo que yo no hablaba
en catalán, ha continuado hablándome en esa lengua – he visto y sabido como ambas
lenguas, castellano y catalán, se intercambiaban de modo natural en la vida
cotidiana.
Sr. Puigdemont: a mis 53 años y después de bastante vivido, hay
sobre todo dos cosas que me producen rechazo, la mentira y manipulación y la
falta de sentido común, el “seny”. Tanto en Cataluña como en España se alude a
la manipulación de los medios de comunicación. Yo creo que no es cierto al
menos en los medios de comunicación privados que siguen sus líneas ideológicas
como es natural. Si veo dicha manipulación por ejemplo en Telemadrid (afin a la
Comunidad de Madrid) y por la misma razón sin duda en TV3. En cuanto a la falta de sentido común para mi
significa el no asumir la responsabilidad que tiene cualquier dirigente
político por encima de cualquier otra: garantizar el porvenir económico y la
provisión de servicios para sus ciudadanos, además de tener una conducta
impecablemente democrática.
Por mi parte disiento con lo que se comenta de que la fractura social en Cataluña
sea nueva: siempre ha estado ahí entre personas que soñaban con un Estado
propio y los que quieren pertenecer a España. Pero es responsabilidad de los
políticos el mantener ese nivel de tensión “latente” controlada e integrada en
la normalidad democrática en aras del porvenir de los ciudadanos. Un buen
ejemplo es el Pais Vasco donde, con todos los respetos para Cataluña, esa
fractura está aún más acentuada como yo he podido ver en primera persona. En este caso, y en este momento, el PNV está actuando con gran
responsabilidad para no ahondar en ese fractura, ese es un buen modelo a seguir.
Sr. Puigdemont. Cuando sigo con atención una sesión del
Parlamento catalán en la actualidad me parece que estoy asistiendo a política
pequeña. No mayor que la que podría tener lugar en una charla de bar entre
amigos. No es el nivel de educación, “seny” y sofisticación intelectual que
siempre he percibido en charlas con mis amigos catalanes. Tampoco es similar a lo
que he visto en los políticos catalanes de hace ya unos cuantos años, políticos
capaces de las intervenciones más modélicas en el Congreso de los Diputados
ejemplo de preparación, talento, moderación y educación.
Sr. Puigdemont: Le voy a proporcionar un ejemplo. Cuando un
President de la Generalitat se dirige desde su tribuna diciendo “no estamos
locos, ni abducidos,……” la sensación que produce en el interlocutor es que está
loco o abducido aunque sea por una simple asociación de ideas que cualquier
experto en Marketing le podría indicar. Eso
sin considerar que es algo que podría decir cualquier tertuliano pero no un
Presidente con mayúsculas que se precie de ello con las responsabilidades que ello
implica y la trascendencia de sus palabras.
Sr. Pugdemont: Soy Economista y de Economía es de lo único
que tengo algún conocimiento. Permítame decirle que cuando las empresas deciden
mudar su sede social o fiscal le están transmitiendo un mensaje muy claro: no confían
en el futuro que tienen Vdes preparado para ellas y sin esta confianza ningún
Estado puede ser viable: es algo sobre lo que Vdes. como independentistas
deberían reflexionar en profundidad. Es
directamente falso decir en un discurso al Parlamento que dicho exilio de
empresas no tiene incidencia económica en Cataluña: eso es una manipulación y
desinformación no digna de un mandatario de su nivel. De igual modo que la
creación de empresas es fuente de riqueza por lo que supone de innovación,
creación de empleos, y actividad para otras empresas proveedoras y clientes, la
migración masiva de empresas y su consiguiente pérdida de talento tiene como
impacto restricción de actividad con graves consecuencias para grandes,
medianas y pequeñas empresas. La inseguridad
jurídica que perciben esas empresas es, por otra parte, la misma que percibirán
empresas que consideren inversión directa en Cataluña. Y hoy en día un Estado
que no recibe inversión directa extranjera es un Estado del que no se puede
esperar crecimiento económico – se pondría a un nivel de autarquía de países como
Corea del Norte por ejemplo.
Sr. Puigdemont. Seguro que a sus ojos los pecados de los
políticos españoles le autorizan a sus propios pecados, el famoso “y tú más”. Pero
para los que hemos visto otra gran política con grandes políticos catalanes, es
una lástima ver en que se han convertido Vdes. y todo ello sin opinar sobre sus
finalidades políticas. Creo además que esa política pequeña es la directa
causante del fracaso de sus objetivos en términos de apoyos internacionales,
que al igual que las empresas, no han “comprado” su discurso. Aún mirando la política española desde sus
ojos, la grandeza de las personas y mucho más de los políticos está en no
ponerse al nivel de los que apelan a los bajos instintos sino de los que miran
alto, los que transmiten el buen ejemplo a la ciudadanía.
Sr. Puigdemont. Como admirador de su tierra me encantaría
ver el regreso de la Cataluña brillante, ambiciosa, motor de la innovación,
libre, abierta, democrática y tolerante. Con “seny” y comprometida con el
desarrollo económico y social de sus ciudadanos.
Si Vdes volvieran a esa gran política, sin duda lamentaría que
con todos esos ingredientes fueran Vdes un Estado separado de España.
Pero lamentaría aún más que, con o sin Estado propio, permanecieran donde están hoy en una política
pequeña, sectaria, llena de desinformación y manipulación que no convence ni a
empresas ni a observadores internacionales ni, debo decirlo, al más común de
los mortales como un servidor que quiere y admira a Cataluña y los catalanes,
que nunca hará boicot a sus productos y que nunca dejará de visitar esa
estupenda tierra.
Atentamente,
Enrique Fiestas